martes, diciembre 23, 2008


Alguien dijo un día que las cosas han de cambiar, y si ha de ser así hagámoslo a la antigua....destrocemos nos las cabezas con un par de piedras punta Roma.
Digamos que un año sirve para disolver la poca alma que queda y entregarla como sea, en un papel de regalo o dentro de un pavo marinado. Por mi parte yo prefiero entregar mi cabeza en una linda bolsa con decorado verde limón.

Digamos entonces que entrego mi cuerpo en trozos perfectamente cortados...digamos que envió de regalo de navidad mi hígado a mi abuela, mis pulmones a mi tío, mi cerebro a mi hermana menor, mis brazos a mi madre, mis pies a mi padre, mi cabeza a mi hermano y mi cuello a mi novio, entonces quedarían partes de cuerpo que serían repartidas para quien lo necesite, a excepción claro de mi corazón...el músculo elástico que en realidad en mi no sirve de mucho...y está tan podrido que sería descortés envolverlo en papel de regalo, eso no lo hace una dama.

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