viernes, agosto 03, 2007


Amigo del silencio

Intentaré recordar momento alguno en que tu voz tocó mis labios,
Aquel frenesí quimérico de despistados bocetos intrínsicos,
Un fulgoroso transe entre tu cuerpo y mi alma,
No es para nada un sueño estúpido,
Es solo un recuerdo tuyo, el último quizá,
Aunque no vale la pena, pues ya no estas aquí.

Un pequeño rosario mojado entre lágrimas imperceptibles,
Que entre la ley de gravedad y la teoría de Freud
No hacen más que derretir aquel sueño
¿Vale la pena si hoy mis ojos tratan de ver lo invisible?,
Simplemente a través de aquella niña segadamente muerta frente a tus ojos.

Valía la pena que la Virgen Santa me dijera que sí,
Mientras mi Dios y tu Dios buscan que mi alma se salve,
Yo intento reconciliarme, intento intentar encontrarte,
Que mientras mis restos se secan junto a tu ataúd,
Aquella soga trata de de lanzarme a aquel vacío inubicable,

Me perdí otra vez, quien sabe donde fui,
Mientras Marx trata insolentemente de recordar mi talento,
Una melodía triste me aísla aún más de aquella frase aguda,
Que alguna vez supo hacerte sonreír,
¿Qué acaso sirvió de algo no verte ni tenerte?

Te creo cuando decías que nadie valía la pena,
Te creo porque nadie me cree,
Que horrible se ve un solsticio primaveral,
Que nunca un corazón abandonó más de una vez el cuerpo,
Porque el bendito exorcismo no cuenta en esta ocasión.

Se dice que no estas donde yo creí que estabas,
Pero ¿quién soy yo para contradecir tu decisión?
Si yo misma no puedo responderme a mi misma,
Si de nuevo me acerco a tus 41 noches de insomnio,
Que 7 puntos no valen la pena si no puedo explicarlo.

Me sirves quizá más a mí que a ti mismo,
Que deseo verte, pero no puedo,
El maldito reloj me arrastra hacia la podrida noche,
Que violaste la identidad secreta del héroe incógnito,
Y que de pronto la gente murmulló que ya no estabas,
Aunque creí verte anteayer en aquel pupitre vacío.

Ya no estabas, pero ya a nadie parecía importarle,
Que la cinta negra ya no cubría el estante café,
Mi estandarte se está quebrando, pero aún tu aliento verde no se ha secado,
Porque aquel zombie fue a ver un cuaderno plateado,
Aquel que no pudiste guardar porque ya no estabas.

Arriba o abajo del sofá, aún no sé donde se metió el sol,
¿Que acaso me cegaste?, ¿Qué acaso la cegaste?,
¿Qué acaso no vale la pena?, ¿Qué acaso estás ahí?
Mientras más intrínsico es mi miedo, la canción más se repite,
Todas las tardes del sol, todas las noches flotaban.

Mirando lo que no puedo, porque la ceguera me alcanzó otra vez,
No vale la pena, lo necesitaste,
¡Ves que te entiendo!, pero no sé que registro usar,
Un plagio más, un plagio menos,
Vale menos construir un bosquejo barato,
De una vida barata,
Que sepultar una muerte cara,
De un corazón sin precio.-

2 comentarios:

PROYECTOS dijo...

QUE BUENA ESA
NUNCA UN CORAZON ABANDONO MAS DE UNA VEZ AL CUERPO

Claudio Lautaro dijo...

Excelentes escritos!
Me entretuve bastante, estaré pendiente, pasa por el mio cuando quieras, Saludos; Claudio